Nuestra Identidad y Nuestro Andar
Idea Principal de Efesios:
Efesios revela el plan eterno de Dios de unir todas las cosas en Cristo, detallando nuestras riquezas espirituales, la unidad de la Iglesia como Su cuerpo y nuestro llamado a vivir conforme a esta nueva identidad.
Preguntas para Considerar:
La palabra “Por tanto” al principio de 5:1 conecta este mandato directamente con 4:32. ¿Cómo el acto de Dios de perdonarnos en Cristo (4:32) hace posible el mandato de ser “imitadores de Dios” (5:1)?
¿Qué identidad nos da Pablo en el versículo 1 que sirve como fundamento para este alto llamado?
¿Por qué es significativo que seamos llamados “hijos muy amados”? El versículo 2 da la manera específica en que debemos imitar a Dios: “lleven una vida de amor” (o “anden en amor”). ¿Qué significa “andar” en algo?
¿Cuál es el modelo, el estándar y la definición del amor en el que debemos andar?
¿Cómo demostró Cristo este amor por nosotros? ¿Qué nos dice la imagen de una “ofrenda y sacrificio de olor fragante para Dios” sobre cómo vio Dios la muerte de Cristo? ¿Cómo se aplica esto a nuestros propios actos de amor?
El Texto:
“Sean, pues, imitadores de Dios como hijos amados; y anden en amor, así como también Cristo les amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma.”
– Efesios 5:1-2 (NBLA)
Observaciones:
La Conexión Definitiva: La palabra “Por tanto” hace que esta sección sea la conclusión final de todos los mandatos de “quitar/poner” del capítulo 4.
El Llamado Más Alto: El mandato central es quizás el más asombroso de toda la Escritura: “imiten a Dios”.
La Identidad Fundamental: La base de este llamado no es nuestra fuerza, sino nuestro estatus: somos “hijos muy amados”.
La Expresión Práctica: El mandato general de imitar a Dios se define inmediatamente por un estilo de vida específico y práctico: “anden en amor”.
El Modelo Perfecto: El estándar de este amor no es el afecto humano, sino el amor sacrificial de Cristo, quien “se entregó a sí mismo por nosotros”.
Imágenes de Adoración: La descripción del acto de Cristo como una “ofrenda de olor fragante” conecta su muerte con los sacrificios del Antiguo Testamento, mostrando que fue un acto de adoración agradable a Dios.
Interpretación:
Imitando a Nuestro Padre (v. 1): La palabra “Por tanto” vincula este alto mandato directamente con el versículo anterior. Porque Dios nos ha perdonado en Cristo (4:32), por tanto, somos llamados a imitarlo. Este es un mandato impresionante. No se nos llama simplemente a seguir un conjunto de reglas, sino a emular el carácter mismo de Dios: su bondad, su compasión y su perdón. Pablo proporciona inmediatamente la motivación y los medios: lo hacemos “como hijos muy amados”. Los niños imitan naturalmente a sus padres. No imitamos a Dios por un temor de esclavos para ganar su favor, sino por un amor gozoso y seguro porque ya somos sus hijos, adoptados y apreciados. Nuestra nueva identidad como hijos amados es la base de nuestra nueva vida de imitación.
Andando en Amor Sacrificial (v. 2): Pablo luego define cómo imitamos a Dios: “anden en amor”. “Andar” en la Escritura significa la manera de vivir de una persona, su conducta diaria. No se trata de actos ocasionales de amor, sino de un estilo de vida continuo, de momento a momento. Pero, ¿cómo es este amor? Pablo nos da el modelo y el estándar perfectos: “así como Cristo también nos amó”. Inmediatamente define ese amor con una acción: Cristo “se entregó a sí mismo por nosotros”. El amor en el que debemos andar no es un sentimiento sentimental, sino una acción radical y de auto-sacrificio por el bien de los demás. Pablo concluye describiendo el sacrificio de Cristo como una “ofrenda de olor fragante para Dios”. Este lenguaje proviene del sistema de sacrificios del Antiguo Testamento (p. ej., Génesis 8:21, Levítico 1:9). Significa que la muerte de Cristo no fue una tragedia que Dios observó impotente, sino un sacrificio perfecto y voluntario que fue profundamente agradable al Padre. Fue el acto supremo de adoración. Esto implica que cuando “andamos en amor” y nos entregamos por los demás, nuestras acciones no son solo horizontales (hacia las personas) sino también verticales: son una ofrenda fragante de adoración a Dios.
Aplicación:
Descansa en Tu Identidad: Antes de intentar hacer más, pasa tiempo reflexionando sobre tu estatus como un “hijo muy amado” de Dios. Deja que tus acciones fluyan de esta identidad segura, no de un esfuerzo por ganártela.
Haz de “Andar en Amor” tu Filtro Diario: En tus interacciones en casa, en el trabajo y en la iglesia, pregúntate: “¿Cuál es la forma más amorosa en que puedo responder aquí, modelada según el sacrificio de Cristo?”.
Practica Pequeños Sacrificios: Busca pequeñas oportunidades diarias para “entregarte” por otra persona: sacrificar tu tiempo para escuchar, tu preferencia por una película o comida, o tus recursos para ayudar con una necesidad.
Considera el Amor como Adoración: Reformula tus actos de servicio y amor por los demás. No los veas como tareas u obligaciones, sino como ofrendas fragantes de adoración que son agradables a tu Padre Celestial.
Conexión con la Idea Principal:
Este pasaje es el corazón mismo de lo que significa “vivir conforme a esta nueva identidad”. La vida cristiana se resume en imitar a Dios. Además, este amor sacrificial es el pegamento definitivo para “la unidad de la Iglesia como Su cuerpo”. Una comunidad donde cada miembro anda en amor abnegado por los demás, basado en el propio amor de Cristo, es la máxima expresión de la iglesia que Dios diseñó.
¿Cómo Apunta este Texto a Cristo?
Este texto está completamente centrado en Cristo. Él es la razón por la que somos “hijos muy amados” (a través de su obra de redención). Él es el modelo perfecto del amor en el que se nos manda a andar (“así como Cristo también nos amó”). Y su muerte sacrificial en la cruz es la definición última de ese amor (“se entregó a sí mismo por nosotros”). Él es tanto nuestro ejemplo a seguir como el que hace posible que lo sigamos.
Resumen:
Efesios 5:1-2 llama a los creyentes al estándar más alto posible: ser imitadores de Dios. Podemos hacerlo gracias a nuestra identidad segura como sus “hijos muy amados”. La forma práctica de imitar a Dios es vivir una vida, o “andar”, caracterizada por el amor abnegado, el mismo amor que Cristo modeló para nosotros cuando se entregó a sí mismo en la cruz como una ofrenda de olor fragante a Dios.
Sé Intencional:
Esta semana, encuentra una oportunidad concreta para poner las necesidades o preferencias de otra persona antes que las tuyas. Podría ser dejar que un miembro de la familia elija la actividad de la noche, asumir una tarea de un compañero de trabajo o ceder tu tiempo para servir a alguien. Al hacerlo, ofrece conscientemente ese acto a Dios como un acto de adoración.
Pregúntate a ti mismo:
Cuando pienso en mi relación con Dios, ¿mi identidad principal es la de un “siervo tratando de complacer a un amo” o la de un “hijo muy amado que busca ser como mi Padre”?
¿Cómo se ve “andar en amor” en mis relaciones más difíciles?
En la última semana, ¿de qué manera tangible me he “entregado” por otra persona?
¿Tiendo a ver mis actos de servicio y amor simplemente como cosas que debería hacer, o como ofrendas de adoración que son agradables a Dios?
Bibliografía:
Carson, D. A. (General Editor). NIV Biblical Theology Study Bible (NIVBTSB). Zondervan.
Merida, Tony. Exalting Jesus in Ephesians (Christ-Centered Exposition Commentary – CCE). B&H Publishing Group.
O’Brien, Peter T. The Letter to the Ephesians (Pillar New Testament Commentary – PNTC).
Eerdmans. Stott, John R. W. The Message of Ephesians (The Bible Speaks Today – BST). InterVarsity Press.
Thielman, Frank. Ephesians (Baker Exegetical Commentary on the New Testament – BECNT). Baker Academic.

Discover more from Biblical Christian Missionary
Subscribe to get the latest posts sent to your email.

