EL MODELO BÍBLICO PARTE 5: CRISTO ES TODO EN LAS MISIONES

“Entonces él les dijo: —¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.” Lucas 24:25-27 (NBLA)

“Porque si ustedes creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque él escribió de mí.” Juan 5:46 (NBLA)

Hay mucho en las redes sociales entre los cristianos que usan este término, muchos libros, sermones, canciones. ¿Pero qué significa exactamente, y por qué se usa? ¿Por qué tanto énfasis? Tal vez la pregunta más importante será: ¿es bíblico darle tanto énfasis a la persona y obra de Cristo? Este tema es uno que es simple, pero a la vez muy profundo y tiene que ver con la teología del “cumplimiento”, y es un tema que el mismo Antiguo Testamento da prioridad. Es el mensaje que Juan el Bautista predicó, Jesús y los apóstoles predicaron, y es el tema que llega al mismo corazón del evangelio.

El Apóstol Pablo declaró que Jesús vino cuando el tiempo fue cumplido. Por lo menos esto implica que hubo un tiempo de preparación. Preparación de algo grande anticipado. En el plan de Dios progresivo, todo lo que había sucedido tenía su propósito y meta de señalar, y exaltar a Cristo. La era de Moisés apuntaba a este momento de cumplimiento y dio énfasis a ese momento venidero. La llegada del Hijo de Dios indicaba la culminación de ese tiempo. Hasta este punto en la historia, esto había sido la meta de TODO lo que había sucedido en el pasado.

El Señor prometió en varias ocasiones un Redentor, Salvador, el Mesías, el mejor y mayor profeta y dador de ley. Todos los tipos y sombras en el Antiguo Testamento eran solamente sombras del que ha de venir. Se puede decir que nunca ha existido un verdadero rey, un verdadero profeta, un verdadero juez, un verdadero maestro. ¡Porque en un sentido todos los del pasado eran nada más que sombras del Verdadero, el Señor Jesucristo!

¡Desde Génesis a Malaquías hay algunas 353 profecías acerca de Cristo cumplidas en el Nuevo Testamento!

La Biblia fue escrita y preservada para nosotros, ¡pero no es acerca de nosotros, las Escrituras dan testimonio de Cristo! Todas las promesas son a Él, a Cristo, y somos herederos de esas promesas por fe en Él.

“Porque todas las promesas de Dios son en Él Sí, y en Él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.” 2 Corintios 1:20 (NBLA)

San Agustín es quien está acreditado con decir:

“el antiguo está en el nuevo revelado, y el nuevo está en el antiguo ocultado”.

Desde Génesis vemos en el protoevangelio, la primera promesa de redención, que se cumplió en la cruz.

“Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente (descendencia) y la simiente (descendencia) de ella; él te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” Génesis 3:15 (NBLA)

En Deuteronomio vemos la promesa de un profeta como Moisés… Pero mejor, mayor.

“El Señor tu Dios levantará para ti un profeta como yo de entre tus hermanos; a él escucharán.” Deuteronomio 18:15 (NBLA)

En el Nuevo Testamento vemos al Padre decir lo mismo desde una nube de gloria en la transfiguración.

“Y se les aparecieron Moisés y Elías, que hablaban con Él. Entonces Pedro dijo a Jesús: “Señor, bueno es que estemos aquí; si quieres, haré aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y una voz salió de la nube, diciendo: “Este es mi Hijo amado, en quien me he complacido; ¡a Él oigan!” Al oír esto, los discípulos cayeron sobre sus rostros y tuvieron gran temor. Entonces Jesús se acercó, los tocó y les dijo: “Levántense y no teman”. Y cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.” Mateo 17:3-8 (NBLA)

Moisés y Elías, quienes siempre han representado a la ley y los profetas, en este instante muy significante, desaparecen y el texto dice que alzaron los ojos ¡y no vieron a nadie, sino a Jesús solo! ¡A él oíd! Esto es el mensaje de la Biblia. ¡Jesús es el verdadero Profeta, el verdadero Rey, el verdadero Maestro, el verdadero Juez, el Sumo sacerdote del mejor y nuevo pacto basado en mejores promesas, y el verdadero y mayor dador de la ley, Su ley!

Todo apunta hacia Cristo: los sacrificios, el templo, el tabernáculo, el sábado, y podemos escribir ejemplos innumerables de los tipos y sombras de Cristo en el Antiguo Testamento. Pero el Nuevo lo declara con más claridad.

Cristo está…

“sobre todo principado, autoridad, poder, señorío y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo sino también en el venidero.” Efesios 1:21 (NBLA)

Cristo es…

“el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder…” Hebreos 1:3 (NBLA)

¡Es Cristo quien sostiene todo en la creación!

En Cristo…

“fueron creadas todas las cosas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen.” Colosenses 1:16-17 (NBLA)

“Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Juan 1:3 (NBLA)

¡Cristo es todo! Y en la infinita sabiduría de Dios el Padre, Él lo decretó así, y el Espíritu lo glorifica y nos guía hacia Él.

Como cristianos, debemos también ser Cristocéntricos, porque Cristo es el centro de todo, y en la Palabra de Dios es así. Y si Cristo es el centro de la Biblia (y del universo), entonces debe ser el centro de nuestras vidas también. Nuestra nueva identidad está en Él, y en todo momento debemos adorar y dar gracias que, por la fe y con un corazón humilde, podemos acercarnos a este Rey de Reyes y Señor de Señores, a quien merece toda honra, gloria y poder por los siglos de los siglos, amén.

El gran misterio en todo esto es esta hermosa verdad:

“Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8 (NBLA)

Arrepiéntete de tu pecado y de confiar en ti mismo. Ven a Cristo, cree en Cristo, confía en Cristo. Tendrás paz con Dios, perdón de tus pecados, descanso para tu alma. Centra tu vida en Cristo, porque Él verdaderamente es el centro de todas las cosas.

Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree, del judío primeramente y también del griego. -Romanos 1:16