EL MODELO BÍBLICO PARTE 3: EL SISTEMA DE APOYO DE LAS MISIONES

Con Pablo: La Poderosa Participación de los Filipenses

“Y vosotros mismos, filipenses, sabéis que al comienzo de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia compartió conmigo en cuestión de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque la dádiva, sino que busco el fruto que abunde para vuestra cuenta.” – Filipenses 4:15-17

Tema principal: El libro de Filipenses enfatiza la importancia de mantener el gozo en el Señor incluso en medio del sufrimiento, mientras se avanza en el evangelio a través de la colaboración. También ilustra maravillosamente un principio fundamental: Dios ordena los fines, pero también ordena los medios para alcanzar esos fines. Él desea la propagación del Evangelio, y elige lograr esto a través de la asociación fiel de Su pueblo.

Tres aspectos clave de la poderosa asociación de Pablo con la iglesia de Filipos:

  1. Dios provee a través de la asociación (Filipenses 1:3-5)

“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros, por vuestra participación en el evangelio desde el primer día hasta ahora.” – Filipenses 1:3-5

  • Asociación = κοινωνία (koinonia)
  • Koinonia: participación, comunión, distribución, compañerismo, apoyo financiero.

Pablo expresa su sincera gratitud por la colaboración (koinonia) de la iglesia de Filipos en el evangelio. Esta koinonia no era meramente financiera; era una conexión profunda y multifacética que implicaba la participación compartida en la misión, la comunión espiritual y, sí, el apoyo material. Esta asociación integral ilustra maravillosamente la interconexión de los creyentes mientras trabajan juntos para avanzar en el Reino de Dios. El apoyo constante de los filipenses, desde el principio, impulsó el ministerio de Pablo y demostró su amor y preocupación genuinos por él. Su ofrenda no fue simplemente un acto de caridad, sino un medio vital a través del cual Dios eligió proveer para las necesidades de Pablo y sostener su ministerio.

Pregunta para reflexionar: ¿Cómo desafía esta comprensión de la colaboración nuestra visión moderna de las misiones y el apoyo? ¿De qué maneras podemos cultivar un sentido más profundo de koinonia dentro de nuestras propias comunidades de creyentes y con los misioneros que apoyamos?

  1. Cuidado y compromiso continuos (Filipenses 4:10-11, 4:14-16)

“En gran manera me regocijé en el Señor de que ya al fin habéis reavivado vuestro cuidado para conmigo; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.” – Filipenses 4:10-11

“Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.” – Filipenses 4:14-16

Pablo elogia a los filipenses por su compromiso inquebrantable con la colaboración, incluso cuando las circunstancias les dificultaban expresar su apoyo. Reconoce su preocupación por su bienestar y se regocija en su renovado cuidado. El contentamiento de Pablo en todas las circunstancias, un testimonio de su profunda confianza en Dios, brilla a través de sus palabras. Él hace una distinción crucial: expresar las necesidades es aceptable, pero quejarse y murmurar de nuestras circunstancias deshonra a Dios.

Los filipenses se destacan como una excepción entre las iglesias con las que Pablo interactuó. Su apoyo financiero constante, especialmente en tiempos de dificultad, demuestra su excepcional generosidad y comprensión de la importancia de apoyar a quienes están en la primera línea del ministerio. Reconocieron que su ofrenda era un medio ordenado por Dios para sostener la obra de Pablo y hacer avanzar el Evangelio.

Pregunta para reflexionar: ¿Cómo podemos cultivar el contentamiento en todas las circunstancias, incluso cuando enfrentamos desafíos financieros o necesidades insatisfechas? ¿Cómo impacta el contentamiento en nuestra capacidad de servir a Dios de manera efectiva y gozosa?

  1. La provisión de Dios a través de la colaboración (Filipenses 4:17-19)

“No es que busque la dádiva, sino que busco el fruto que abunde para vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis: olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” – Filipenses 4:17-19

Aunque profundamente agradecido por sus dones, Pablo enfatiza que su principal preocupación no es su propia comodidad o riqueza material, sino el crecimiento espiritual de los filipenses y la “ganancia” en su cuenta celestial. Su generosidad, explica, no es meramente una transacción financiera; es un acto de adoración, una ofrenda fragante agradable a Dios. Esto se hace eco del lenguaje del sacrificio en el Antiguo Testamento, elevando su ofrenda a un acto de significado espiritual.

El reconocimiento de Pablo de su abundante provisión conduce a una poderosa promesa: Dios suplirá todas sus necesidades conforme a Sus riquezas gloriosas en Cristo Jesús. Esta promesa subraya el principio de que la generosidad y la colaboración en el Evangelio no son un juego de suma cero; la abundancia de Dios se desborda hacia aquellos que apoyan fielmente Su obra. Su ofrenda se convierte en un conducto para la bendición de Dios, no solo para Pablo, sino también para ellos mismos.

Pregunta para reflexionar: ¿Cómo nos anima esta promesa a dar generosamente y asociarnos con aquellos que sirven en las misiones? ¿Cuáles son algunas formas prácticas en que podemos demostrar nuestra confianza en la provisión de Dios tanto para nuestras propias necesidades como para las necesidades de aquellos a quienes apoyamos?

Conclusión

Esta exploración de Filipenses revela una extraordinaria colaboración entre Pablo y la iglesia de Filipos, un modelo para las misiones que todos deberíamos esforzarnos por emular. Compartían un objetivo común: difundir el Evangelio, y su asociación se manifestó a través del apoyo mutuo, el compromiso inquebrantable y la generosidad. Pablo destaca la provisión de Dios a través de su colaboración, no solo para él sino también para ellos, prometiendo que Dios suplirá todas sus necesidades. Esta asociación sirve como un poderoso ejemplo del impacto de la colaboración y la generosidad en el avance del mensaje del Evangelio, todo mientras se mantiene el gozo y el contentamiento incluso en circunstancias desafiantes.

En el centro de este modelo está la comprensión de que Dios no solo ordena los fines (la propagación del Evangelio y la edificación de Su iglesia), sino que también ordena los medios. Él elige obrar a través de Su pueblo, a través de sus oraciones, sus ofrendas y su participación activa en Su misión. El apoyo de los filipenses a Pablo no fue simplemente un esfuerzo humano; fue un medio divinamente designado para cumplir los propósitos de Dios.

Con tan maravillosas promesas, un mandamiento claro y un patrón bíblico a seguir, debemos preguntarnos: ¿Qué más nos impide hacer la obra del Señor a la manera del Señor? ¿Qué estamos esperando? ¿Estamos dispuestos a dar un paso de fe, confiando en la provisión de Dios mientras nos asociamos con aquellos en la primera línea de las misiones? ¿Estamos buscando activamente formas de cultivar la koinonia dentro de nuestras propias comunidades y con aquellos que sirven en el extranjero? Que nos inspire el ejemplo de la iglesia de Filipos, dando generosamente, orando fervientemente y apoyando a quienes llevan el Evangelio hacia las naciones.

“La obra de Dios, hecha a la manera de Dios, nunca carecerá del suministro de Dios.” – Hudson Taylor

Escrito por Antonio Salgado

Antonio se desempeña como director de BCM, supervisando los esfuerzos del ministerio en República Dominicana, Haití y Venezuela.